
Los "pelotazos" no pasan por su mejor momento. Los pelotazos urbanísticos consistían en comprar y vender con poco tiempo de diferencia, creando una plusvalía artificial. Dinero fácil, poco tangible en los bolsillos de los ciudadanos y bien visible en las cuentas bancarias de los especuladores. Un modelo imposible de mantener y que tenía un único fin posible: la crisis.
Florentino Pérez volvió como el "salvador". Presentándose como un ser supremo, Pérez trasladó su manera de actuar al mundo del fútbol. Compró todos los cromos posibles, sin importarle el precio. Hasta puso un entrenador modelable, que no molestase en exceso.
Por suerte para el mantenimiento de unos mínimos valores deportivos, la suma de figuras no hace un equipo y la especulación no rinde como en el sector inmobiliario. Cae el imperio del pelotazo.
El Barça se mide por otros conceptos. Trabajo, constancia, solidaridad, humildad, sacrificio... términos repetidos hasta la saciedad por Guardiola. Con Pep completamos la fórmula de la felicidad culé: valores de Guardiola + estilo atacante de Cruyff + cantera al poder = hexacampeón.
Saludos. VISCA EL BARÇA!
(imagen propiedad de su autor)
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